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En Pentecostés se cumplen las promesas de Dios: ¡El Espíritu Santo se dona a todos!
Pentecostés inaugura el tiempo de la Iglesia, es su "fecha” de nacimiento.
Para los cristianos, es el increíble descubrimiento de una nueva fuerza, la del Espíritu de Dios, donado en abundancia en el bautismo.
¡El Espíritu fortalece, conforta, inspira, da vida!
Nos consuela en una fe viviente y alegre.
Es la mejor guía espiritual.
Con su aliento, el Espíritu Santo nos hace entrar, vivir, comunicar el amor de Dios. Toda la potencia del amor que las personas han experimentado desde el comienzo de los tiempos (los padres por sus hijos, las madres por sus niños, los novios y las parejas de casados ...), todo esto da solo una pequeña idea del Amor del Espíritu Santo.
Este amor está en nosotros y es para nosotros.
¿Le permitimos actuar?
¡No tengáis miedo! Nadie respeta mejor nuestra libertad que el Espíritu Santo, porque de otro modo el amor no sería verdadero, total.
Dios no puede hacer nada contra nuestra libertad. No puede hacer nada sin nosotros ... ni nosotros sin Él.
Si no aceptamos dejarnos llevar adonde Él quiere, nada sucederá. Por lo tanto debemos decir: "¡Señor, ven y haz arder mi corazón con el fuego de tu amor!”.
La decisión está en nuestras manos…
Oarción al Espíritu Santo
Espíritu de Amor, ven a transformar
en amor toda nuestra vida.
Enséñanos a amar
como Dios, sin límites.
Enséñanos a amar a ejemplo de Cristo
que ha manifestado a la humanidad su amor infinito y le ha ofrecido en sacrificio su vida.
Enséñanos a encontrar nuestra alegría en el amor y a buscar nuestra verdadera felicidad en hacer felices a los demás. Amén.
"Por tanto, id a hacer discípulos entre todos los pueblos, bautizadlos consagrándolos al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo,y enseñadles a cumplir cuanto os he mandado. Yo estaré con vosotros siempre, hasta el fin del mundo."
(Mt 28, 19-20).
¡¡¡Buena fiesta de Pentecostés a todos!!!
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